Prensa

Montevideo, 18 de Mayo de 2017.

El campo marca diferencias con la inclusión financiera


Gremiales rurales fueron al Parlamento, donde mostraron preocupación.


Hay guardas de ómnibus que, cuando llegan a un pueblo del interior, reciben tarjetas de débito de personas que no cuentan con un cajero automático en los lugares donde viven. Los trabajadores del transporte viajan con esos plásticos hasta una localidad que sí posee un punto de extracción de dinero, donde retiran el monto que cada uno le pidió. Cuando vuelven el pueblo, la gente recibe su dinero "y le deja una propina o una tarifa fija" al guarda que brindó este servicio. Esta fue la situación que relató el presidente de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de Diputados, Alejo Umpiérrez (representante del Partido Nacional por Rocha), cuando el martes concurrieron integrantes de diferentes gremiales rurales para describir sus preocupaciones en relación a la llamada ley de inclusión financiera.

"Estas son las anomalías invisibles de todo esto", dijo el legislador, quien agregó que la población "termina ingeniándoselas para que la realidad pueda convivir con la ficción jurídica de la bancarización".

Antes, el vicepresidente de la Federación Rural (FR), Miguel Sanguinetti, había afirmado que el interior del país "no está preparado para lo que se pide" en el marco de la transformación del sistema de pagos que el Poder Ejecutivo está impulsando desde hace años. "Estamos lejos de que una persona vaya a salir del medio del campo a hacer 60 u 80 kilómetros para cobrar su sueldo", dijo.

En tanto, la asesora legal de la FR, Fernanda Maldonado, recordó un decreto de fines de abril que modifica la entrada en vigor de algunas obligaciones; trajo "algo de oxígeno, pero la exigencia sigue estando", dijo.

Los trabajadores en relación de dependencia que desempeñen actividades en áreas rurales o localidades con una población menor a los 2.000 habitantes que no tengan puntos de extracción de efectivo podrán seguir cobrando sus salarios a través del medio de pago de su elección, según este decreto del Ministerio de Economía (MEF), que introduce una serie de excepciones a la normativa original. En un principio, esta posibilidad caducaba el 30 de abril de este año pero luego se prorrogó hasta el 31 de diciembre. Esto también rige para beneficiarios y pasivos.

Ese mismo decreto definió que se considerará que la localidad cuenta con un punto de extracción cuando esté en el propio lugar o bien a no más de 3 kilómetros. Esto incluye cajeros automáticos, sucursales de bancos o corresponsales financieros. Antes del 31 de diciembre de este año el MEF realizará un relevamiento de los puntos de extracción y confeccionará una lista de las localidades de menos de 2.000 personas a las que de manera definitiva alcanzará esta excepción.

En las que queden por fuera de este listado, en cambio, su población deberá empezar a cobrar a través de medios electrónicos y abandonar los pagos en efectivo.

Esas fechas, no son una "solución" de fondo para los problemas que las gremiales plantearon, indicó Fernando López, de la Comisión Nacional de Fomento Rural, que agrupa a productores familiares.

A modo de ejemplo, López dijo que este decreto no especifica cómo deben medirse los 3 kilómetros hasta el punto de extracción. "Puedo estar a 3 kilómetros de un punto, pero si hay un arroyo que no tiene puente, ¿tengo que ir nadando? Parece una broma pero no, esas cosas pasan", ilustró.

El martes —instancia de la que también participaron los integrantes de la Comisión de Hacienda de Diputados— hubo varias voces que expresaron preocupación por cómo el proceso de inclusión financiera puede empujar a la informalidad en el interior.

"Si bien el objetivo de todas estas normas es la formalización de la economía, su aplicación estricta (...) va a dificultarla enormemente y va en sentido contrario", sostuvo el contador de la Asociación Rural (ARU), Héctor Álvarez.

En tanto, López sumó que si no se busca una solución a estas inquietudes se termina "alentando el trabajo en negro".

Asimismo, los dirigentes añadieron que en el caso de los trabajadores zafrales —a los que, por ejemplo, se contrata de manera puntual durante unos días para una cosecha— y los jornaleros esto se vuelve incluso más cuesta arriba.

Por estos motivos, los representantes de las gremiales solicitaron que la adhesión sea opcional, y que sea el trabajador quien decida cómo cobrar.

En tanto, el diputado oficialista Alfredo Asti defendió la política del gobierno, y aseveró que se busca "crear un nuevo sistema de pagos con características más modernas, más adecuadas a la época".

Visión "sumamente urbana, intramuros".

Durante la comparecencia de los dirigentes gremiales en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca también surgió que, mientras el gobierno alienta a dejar atrás el efectivo, muchos departamentos ven cómo los diferentes bancos cierran sucursales o pasan a trabajar menos días. En esta línea, el diputado nacionalista Omar Lafluf dijo que se trata de algo "pensado y hecho desde Montevideo, sin conocer nada del medio rural".

El exintendente de Río Negro añadió que en Young ("no es Buenos Aires, pero tampoco es un pueblo chiquitito", describió), hay solo dos cajeros automáticos, uno en una sucursal del Banco República y otro en una del BBVA. Para sacar dinero, dijo, se forman colas de dos o tres cuadras. "El día que pedí para poner otro cajero en Young, con 17.000 habitantes, me dijeron que no porque la decisión del gobierno era que hubiera la menor cantidad de plata en circulación y que se usara tarjeta", contó.

Umpiérrez, el presidente de la Comisión de Ganadería, agregó que "la realidad marca el cierre de múltiples servicios financieros en el interior". También él solicitó la instalación de un cajero automático y la respuesta fue negativa, diciendo que se podía acceder a los mismos servicios a través de las plataformas digitales de las instituciones.

"No quiero categorizar esto como una tomada de pelo, sí digo que se trata de una visión sumamente urbana, intramuros, de la Ciudadela hacia el puerto, que desconoce la realidad y hasta los hábitos, las costumbres y conocimientos de la gente en cuanto a un mundo digital", afirmó.

La escasez de puntos donde sacar dinero genera, entre otros, que los trabajadores deben movilizarse para poder efectuar el cobro de sus salarios. "Generalmente tienen su descanso el sábado de tarde o el domingo, por lo tanto van a tener que destinar esos días para ir a cobrar", expresó Maldonado, de la Federación Rural.


Fuente: Diario El País



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